domingo, 10 de agosto de 2014

"Mire vuestra merced, señor mío, lo que hace: no se quiera sepultar en vida, ni se ponga adonde parezca frasco que le ponen a enfriar en algún pozo."


Ilustración fotocopiada del Quijote de "Ediciones Cátedra".

Comentario al capítulo 2.22, del Quijote: "Donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha, a quien dio felice cima el valeroso don Quijote de la Mancha". Publicado en "La acequia", en la entrada titulada "El amor con pan, un erudito loco y una cueva", correspondiente al día 5 de noviembre de 2009.

Primera parte: El soltero don Quijote trocado en consejero matrimonial.

Lee, lee, paciente lector. Lee este capítulo, llegarás al punto final y la grande aventura de la cueva de Montesinos no ha hecho acto de presencia. El título promete dar cuenta de ella, pero hemos de esperar al siguiente capítulo para saber qué hace don Quijote allá dentro, como frasco puesto a enfriar en un pozo. Lo único que sabemos de lo que está pasando nos lo dice la soga…No es la primera vez que Cervantes nos toma el pelo con el título. Ya que no nos metemos en la cueva, metámonos dentro del capítulo y algo sacaremos en limpio. 

Basilio y Quiteria están agradecidos al don Quijote defensor de su causa. Grandes y muchos son los agasajos que le dedican. Un Cid con las armas, un Cicerón con la elocuencia; así lo consideran…no es para tanto. Y el buen Sancho pasa tres días refocilándose, ya no se acuerda de las volátiles espumas del rico. Las de los pobres tampoco están mal. Y no hubo “traza comunicada” sino” industria” de Basilio, sólo de Basilio. Y qué bien salió todo, con la ayuda de algunos amigos conchabados, lo confiesa, que abonaron el engaño. 

Un maquiavélico don Quijote niega que haya habido engaños, no lo son si los fines son “virtuosos”. ¿Virtuosos? Pues sí, que no hay mejor fin que el de casarse unos enamorados.¡Qué bien habla este pertinaz soltero! 

Y, a continuación, un tironcillo de orejas para Basilio. El mayor contrario al amor es el hambre y la necesidad, así que el desposado debe abandonar la espada y la barra, que con eso no se come. Deberá dedicarse a ganar dineros, por medios lícitos “que nunca faltan a prudentes y aplicados”…como tú, Basilio. Después del tirón, le pasa la mano por el lomo… Así que nada de “contigo pan y cebolla”, que “donde no hay harina, todo es mohína”. Y, además, el marido pobre y la esposa hermosa ¡menudo peligro! A la mujer bella es acechada por las águilas; pero, si la bella es pobre, graznarán los cuervos a su alrededor. 

El hidalgo solterón sigue con los consejos matrimoniales. El discreto Basilio ha de actuar como si sólo hubiera una mujer buena en el mundo y ésa fuera…la suya. El que ni es casado, ni piensa serlo se atrevería a dar consejos. Y, para elegir mujer, mejor mirar la buena fama que la riqueza y ¡vale más una malvada en secreto que una desenvuelta en público! Y, a una buena mujer será fácil conservarla y mejorarla, que si es mala llevará trabajo enmendarla. ¡Uy, qué mal me huele eso de enmendarla!
Sancho, oyendo a su amo, recuerda cuando éste le dice que podría tomar un púlpito en las manos e irse por ahí a predicar. Si el escudero puede llevar un púlpito en las manos, el caballero andante puede llevar dos en cada dedo ¡Qué pico de oro! ¡No sólo entiende de caballerías! ¡De todo opina! 

Su señor le oye y pregunta qué murmura. Sancho le dice que sólo está diciendo, para sus adentros, que esos consejos quisiera haberlos oído antes, cuando era soltero. Tal vez ahora el escudero seria el buey suelto que bien se lame. Don Quijote pregunta si tan mala es su Teresa. No es mala, pero no es tan buena como él quisiera, o tan muda....Don Quijote le afea el hablar mal de la madre de sus hijos. Sancho considera que, tal para cual, ella también dice mal de él, de vez en cuando. Empate...

Continuaré con la segunda parte en que me convertiré en el primo…secundario habemus.

Abrazos


María Ángeles Merino

Copiado de:
http://aranitacampena.blogspot.com.es/2009/11/mire-vuestra-merced-senor-mio-lo-que.html

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