domingo, 3 de agosto de 2014

"La poesía, señor hidalgo, a mi parecer es como una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa"


"La poesía, señor hidalgo, a mi parecer es como una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa"

Tercera entrega del comentario al capitulo 2.16 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Todo es artificio y traza, hasta un santo a la jineta", correspondiente al día 24 de septiembre de 2009.

¡Qué mala suerte! En vez de estudiar leyes o Teología, el muchacho dedica su tiempo a hurgar los entresijos a los versos grecolatinos. No a los escritos en romance, esos ni tocarlos. Parece ser que el joven es tan pijo como su padre y no va a prestar atención a esos “romancistas” de ahora: Lope de Vega, Cervantes… ¡puag! No ha estado seis años rompiéndose la cabeza con las declinaciones para estudiar a poetas que escriben en lengua castellana ¡qué ocurrencia! Aunque ahora, el niño tiene “desvanecidos los pensamientos” en glosar unos versos, en lengua castellana, para un concurso literario; lo cual parece ser que irrita todavía más al amantísimo padre. Todo un modelo de progenitor que nos dejó helados con sus palabras: “tengo un hijo, que, a no tenerle, quizá me juzgara por más dichoso de lo que soy, y no porque él sea malo, sino porque no es tan bueno como yo quisiera”.

Don Quijote, cuando no habla de caballerías, es muy razonable y va a recordarle a don Diego lo que dicta el sentido común. A los hijos hay que quererlos sean buenos o sean malos. Los padres deben encaminarlos bien y no han de forzarles a dedicarse a una u otra ciencia, aunque pueden persuadirlos, lo cual no es malo. Y, cuando no hay que ganarse el pan, como en este caso, no hay inconveniente en que el afortunado estudiante siga la ciencia a la que se siente inclinado. Al escribir esto, posiblemente, Cervantes esté recordando los “tira y afloja” con su padre, aunque él sí tuvo que ganarse pronto el pan y no pudo seguir los estudios de Gramática que inició con López de Hoyos. Dedicarse sólo a estudiar y a escribir, qué suerte tiene el hijo del de Verde Gabán.

Y el autor pasa a hablarnos de poesía, de “la gracia que no quiso darle el cielo”. Y nos la define con una bella metáfora: “una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa”. Esta bella doncellita ha de servirse de otras ciencias, pero es delicada y no debe ser “manoseada” por ahí, no ha de utilizarse en “torpes sátiras” ni “desalmados sonetos”. Puede habitar, eso sí, en poemas heroicos, tragedias o comedias; pero nunca ha de caer en manos del vulgo o de la gente ignorante. Y el que dé buen trato a esta tierna jovencita conseguirá ser famoso y estimado.

A continuación, Cervantes, defiende la poesía en romance, algo muy obvio ahora, pero que no lo era tanto entonces. El hijo de don Diego no anda muy acertado en su opinión, según don Quijote, que expone sus razones impecablemente. Todos los poetas antiguos escribieron en su lengua materna: “Homero no escribió en latín, porque era griego…” De esta manera, se valorará al poeta alemán que escribe en alemán, al castellano que escribe en castellano e incluso al vizcaíno, sí al vizcaíno…El joven poeta no debe ser enemigo de la poesía en romance sino de la mala poesía, de los “meros romancistas”. Aunque el poeta nace, será mejor si es auxiliado por el arte. La suma de arte y naturaleza será la clave para obtener un “perfetísimo poeta”. Como se trata de un buen estudiante y ha subido el primer escalón de las lenguas, llegará a la cumbre de las letras y ello puede ser un buen adorno para un caballero de capa y espada , que es lo que le gusta a papá don Diego. Así que “deje caminar a su hijo por donde su estrella le llama”. Eso sí, éste deberá reprender a su retoño si se dedica a perjudicar con sátiras las honras ajenas, podría acabar desterrado. Y deberá alabarle si compone sermones para fustigar los vicios en general, a la horaciana manera, sin señalar a nadie en particular. Y cuando los reyes ven “la milagrosa ciencia de la poesía en sujetos prudentes, virtuosos y graves, los honran, los estiman y los enriquecen, y aun los coronan con las hojas del árbol a quien no ofende el rayo”. Téngalo en cuenta el aspirante a poeta famoso.

Leemos la frase “La pluma es lengua del alma”. Con el alma escribió Cervantes que, sin embargo, no fue honrado, estimado y enriquecido por reyes y príncipes. No gastaron mucho laurel con él.

El del Verde Gabán se arrepiente de haber tomado a nuestro caballero por mentecato. Admirado queda de su buen discurso y discreción.

Iban a seguir con la plática, cuando don Quijote ve, a lo lejos, un carro con banderas reales y vocea a Sancho, para pedirle la celada, que aventura “habemus”. El escudero había ido a pedir leche a unos pastores. Oye a su señor y pica al rucio para llegar hasta donde está su amo. ¿Quiénes llegan? Lo sabremos en el próximo capítulo.

Un abrazo para todos de:


María Ángeles Merino 

Copiado de "La arañita campeña"de la entrada titulada: "La poesía, señor hidalgo, a mi parecer es como una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa"
http://aranitacampena.blogspot.com.es/2009/09/la-poesia-senor-hidalgo-mi-parecer-es.html

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