jueves, 7 de agosto de 2014

Febo enjuga líquidas perlas, el buen patrono se estira y el proletario Sancho ronca tranquilo.



Una ilustración del Quijote de la "Biblioteca didáctica Anaya" "La acequia" al fondo.

Comentario al capítulo 2.20  del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "No hay nada como una olla", publicada el 22 de octubre de 2009.

Divido el capítulo en estas dos partes:"Febo enjuga líquidas perlas,el buen patrono se estira y el proletario Sancho ronca tranquilo"."Habla el cocinero que espumó tres gallinas y dos gansos de una vez".

"Febo enjuga líquidas perlas, el buen patrono se estira y el proletario Sancho ronca tranquilo"

Amanece mitológicamente. Contemplamos a la blanca aurora y al luciente Febo licuando las perlas de sus áureos cabellos. Pero el rubicundo Apolo no va a perseguir inocentes ninfas, de esas que luego se convierten en laurel, sino que va a extender sus rayos. ¿Qué vamos a ver los mortales? 


Don Quijote se estira, un brazo por aquí, otro brazo por allá. ..Al mismo tiempo oímos resoplar a Sancho. Y, tras el barroco contraste, escuchamos el exclamativo discurso de un seráfico caballero andante convertido en ejemplar patrono. ¡Qué bienaventurado es Sancho! ¡Qué suerte la suya! No le acosan los encantadores, los celos de su dama no le quitan el sueño…Hasta aquí, el mundo irreal del caballero andante.

Bajamos a tierra… ¡Qué feliz el escudero sin deudas que pagar! Sí…mejor no tener deudas ¡Y sin preocuparse de lo que ha de hacer para comer él y su “angustiada familia”! Alto ahí. Con todos los respetos, me parece que lo de llenar el estómago, el de su Teresa, el de su Sanchico, el de su Sanchica…eso no se le olvida. Se nota que, vuesa merced, no nació pobre, ni comió nunca con la salsa que mejor adereza las viandas: el hambre. Y eso de que no le inquieta la ambición…recuerde aquellos cien escudos de la maleta. ¡Menudo anzuelo! Y, ahora, sueña con ser gobernador de una ínsula, algo que ni siquiera sabe lo que es. Sus deseos no son tan simples; van más allá de pensar a su rucio mientras vuesa merced piensa. ¿O piensa que Sancho no piensa?

La naturaleza puso sobre los hombros de los señores una pesada carga. La naturaleza o la costumbre les libraron de otras muchas gabelas. Han de sustentar a sus criados, mejorar su vida y obsequiarles. Mientras los servidores duermen, velan sus patronos…Y miran acongojados al cielo que no derrama el “conveniente rocío”. ¡Qué vida tan dura la suya! Subrayo las palabras que deberían grabar en oro los “señores”, en tiempos de crisis: “ha de sustentar en la esterilidad y hambre al que le sirvió en la fertilidad y abundancia”.

Sancho sigue durmiendo y no se entera del angelical discurso de su angelical patrono. Al fin, despierta soñoliento. ¿De dónde viene ese olorcillo? Vaya, vaya…no huele a tomillo, por aquí sale un olor de torreznos asados, tan rico. Buena boda la que huele así. ¿Basilio o Camacho? Camacho, por supuesto. El pobre “debe contentarse con lo que hallare” Y Basilio es pobre. “Bien boba fuera Quiteria” si eligiera mal. ¿Galas y joyas? ¿O buen tiro de barra y gentil treta de espada? ¿No eras tú el que decías que “el amor mira con unos antojos que hacen parecer oro al cobre, a la pobreza, riqueza, y a las lagañas, perlas”? Unos buenos torreznos hacen milagros…


Don Quijote ya se cansa del parlanchín escudero, y le pide que deje la “arenga”. Sancho se saca de la manga un capítulo en el cual, su amo, manifestó que le dejaría hablar, con la condición de no atacar al prójimo ni menoscabar su autoridad de señor.

El de la Triste Figura responde que no se acuerda del tal capítulo; pero que le permita oír los instrumentos musicales que, ahora, vuelven a alegrar los valles. Camacho y Quiteria se casarán con el fresquito matinal. Montados en sus jumentos, entran por la olorosa enramada.
(Continúa)


Un abrazo de:

María Ángeles Merino

Copiado de "La arañita campeña", de la entrada con el mismo título.
http://aranitacampena.blogspot.com.es/2009/10/febo-enjuga-liquidas-perlasel-buen.html

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