viernes, 22 de agosto de 2014

"Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre, ayo ni freno que la corrija."



Don Quijote y Sancho en una tienda de "souvenirs", en Burgos, en la plaza del Rey San Fernando, junto a la Catedral.

Tercera  
parte del comentario al capítulo 2.27 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Ginés de Pasamonte en medio de un prodigioso juego de escritura", correspondiente al día 10 de diciembre de 2009.

Comienza el discurso, se presenta como caballero andante que toma las armas para defender a necesitados y menesterosos.

Les dice que conoce la causa que les mueve a pelear armados y, tras haberlo discurrido, llega a la conclusión de que están equivocados, al sentirse afrentados.


Que les quede claro que ningún particular puede afrentar a un pueblo entero. Y toma un ejemplo del viejo romance del cerco de Zamora: el que retó a todos los zamoranos porque no sabía que el asesino del rey era sólo Vellido Dolfos. Retó a todos y no se conformó con los vivos, también implicó a los muertos. Y a las aguas, a los panes y…a los no nacidos.

Y qué bien dice nuestro caballero eso de “cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre, ayo ni freno que la corrija”.

Que sepan que uno solo no puede afrentar a un pueblo entero, que no hay razón para vengar esas afrentas. Y suelta un rosario de motes que se han colgado a algunos pueblos de España: los de la Reloja que parió relojes son de Espartinas, cazoleros los vallisoletanos, ballenatos los madrileños, etc. Y si todas las localidades rebautizadas tuvieran que vengarse de apelativos con mala leche…Lo de cazoleros, no salió de los de Burgos ¿o sí?

Para don Quijote, sólo por cuatro cosas han de tomarse las armas: la primera, por la fe católica; la segunda, en defensa de su vida; la tercera, en defensa de su honra, de su familia y hacienda; la cuarta, sirviendo al rey, en guerra justa. En defensa de la patria, sería la quinta. A estas cinco se pueden añadir otras justas y razonables, que no sean tontunas.

Y la venganza siempre es injusta, que el mandamiento divino nos ordena hacer bien a nuestros enemigos y amar a los que nos aborrecen. Mandamiento difícil pero no imposible, puesto que lo mandó Jesucristo; el cual dijo que su yugo era suave y, como Dios y hombre verdadero, no pudo mentir.

Ante estas palabras, Sancho proclama que si su amo no es teólogo, lo parece mucho. Aprovecha don Quijote para descansar un poquito; pero ahora el sermoneador es Sancho, que va a dar su discursito, no va a ser menos.

Su señor don Quijote es un hidalgo muy prudente, que sabe lo que sabe un bachiller más lo que sabe un buen soldado. Y las leyes del duelo las tiene en la uña, así que a obedecerle tocan.

Y tiene la ocurrencia Sancho de recordar como, de muchacho, rebuznaba con gracia y salero, tan propiamente que le contestaban todos los burros del pueblo, los de cuatro patas. Y para demostrarlo, se coloca la mano en las narices y rebuzna tan reciamente que los valles retumban. En qué hora lo hace, porque hay uno que se lo toma a burla y le arrea, con un palo , tal golpetazo que besa el suelo.

Don Quijote quiere vengar a su escudero, pero no puede con tantos, es imposible. Llueve la sopa de arroyo, amenazan las ballestas y arcabuces. Y, arre arre , huye a galope, a todo el galope que permite el pobre Rocinante, pidiendo a Dios no ser traspasado por alguna bala que le produzca un mortal boquete.

Los enemigos se contentan con dejarlo huir, sin dispararle. A Sancho lo colocan en su jumento y lo dejan ir. El rucio sigue a Rocinante, sin que su amo intervenga. Don Quijote, a una distancia más que prudente, le espera, viendo que no van detrás.

Los del escuadrón esperan a los del otro pueblo, hasta la noche. Se vuelven a su casa, al no haber fichado, en el campo de batalla, sus enemigos. Si fueran griegos, de los antiguos, levantarían allí un monumento que conmemorase la huida del enemigo.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí:

María Ángeles Merino

Copiado de "La arañita campeña"
http://aranitacampena.blogspot.com.es/2009/12/cuando-la-colera-sale-de-madre-no-tiene.html

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