sábado, 21 de septiembre de 2013

Erasmo, Fideo de Mileto y Nadia Comaneci ...¿de qué trata esto?

Erasmo de Rotterdam y el erasmismo burlón de Cervantes

Don Quijote empieza el capítulo emulando a Nadia Comaneci, dando volteretas.
A continuación, se pone a hacer versos malos, como Fideo de Mileto.
 



Comentario al capítulo 1,26 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "La historia comienza a girar hacia su final: culminación de la penitencia de don Quijote y reaparición del cura y el barbero", del día 6 de noviembre de 2008.

Ya tenemos a Don Quijote dando volteretas y enseñando sus desnudeces, de medio cuerpo para abajo, dudando entre seguir la senda de Roldán furioso o del penitente Amadís, eligiendo a este último. En este capítulo del ecuador de la primera parte, yo destacaría:

El erasmismo burlón

Comienza con el rosario de jirones de camisa que, tras la censura serán agallas de roble,  sigue el millón de avemarías recitadas con su ayuda y concluye con los privilegios de un hipotético escudero adjunto a un “arzobispo andante” : “algún beneficio, simple o curado, o alguna sacristanía, que les vale mucho de renta rentada, amén del pie de altar”…Ahí queda eso.

El de la Triste Figura convertido en poetastro , grabando versos donde pilla.

Un poema pseudogarcilasiano malísimo, dirigido, cómo no, a los árboles, yerbas y plantas y con la rima estropeada, por querer forzadamente incluir la palabra Toboso. Cervantes admira la buena poesía, especialmente la de Garcilaso que conoce muy bien. Le hubiera gustado ser un buen poeta; poseer esa “gracia” que no quiso darle el cielo, Por eso mismo, me lo imagino disfrutando con la creación de versos malos a posta.

La quijotización de Sancho

Al igual que su señor “cree lo que quiere creer y termina creyéndoselo”. Emperador o monarca será su amo y echa a volar la imaginación, sin ponerla cortapisas. Con la boca abierta, leemos que su señor le había de casar porque ya sería viudo y le había de dar por mujer a una doncella de la emperatriz, heredera de un rico y grande estado de tierra firme. ¡Pobre Teresa Panza!

La reaparición de las figuras del cura y el barbero que anuncian el final

Llevan la misión de llevar al hidalgo hasta su aldea. Empiezan intimidando a Sancho, posteriormente celebran los disparates al memorizar la carta a Dulcinea y le siguen en sus fantasías. Así cuando al escudero manifiesta preocupación por su amo arzobispo, el barbero le contesta que “le aconsejarán que sea emperador y no arzobispo, porque le será más fácil, a causa de que él es más valiente que estudiante”. El cura, vestido de doncella afligida, será el reclamo…veremos lo que pasa. De momento, como señala Pedro, el lector de la época, amedrentado por el poder eclesiástico, se imagina a un sacerdote vestido de mujer y …se parte de risa.

Un saludo de María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero me contestó:

ABEJITA: en efecto, como señalas en tu buen comentario y resumen del capítulo, es en este donde comenzamos a ver girado a Sancho hacia su proceso de atracción por la locura. Ya estaba, sin duda, desde el principio de su viaje con don Quijote, pero es justo cuando hay contraposición con el cura y el barbero cuando se evidencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario