sábado, 23 de noviembre de 2013

Comentario de una curiosa que procura no ser impertinente.

MONUMENTO A CERVANTES. PASEO DE LA ISLA. BURGOS

Comentario al capítulo 1,33 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada: "Inicio de El curioso impertinente y primera demostración de que un trío nunca funciona", correspondiente al día 26 de diciembre de 2008.

Nuestra amiga Kety, en “Los cuentos de la abuela", nos propuso... copiar “El curioso impertinente” entre los visitantes de su blog. Tuvimos así la oportunidad, al copiar los fragmentos, de conocer mejor este relato, de estilo tan diferente a los capítulos anteriores.

¿Por qué ahora esto? nos preguntamos. Pedro nos ofrece tres posibilidades: gusto del público por los añadidos, completar un compendio de modalidades narrativas o descanso para el lector. Podrían ser las tres. Yo añado una más simple. Cuando en la mente de Cervantes bulle una historia, se las apaña para encontrarle un lugar y nos la cuenta,nos la tiene que contar como sea. Para una máquina de fabricar historias como Cervantes, una maleta abandonada en la venta, es suficiente.

Comienza la historia de Anselmo y Lotario, dos amigos muy amigos, demasiado amigos. Toma la palabra un narrador en el que no reconocemos esa voz que nos ha hablado en capítulos anteriores. Comienza con un estilo indirecto algo lento para el lector de hoy, un estilo muy peculiar ya que el narrador llega a plantear una pregunta para contestarla él mismo:” Pero, ¿dónde se hallará amigo tan discreto y tan leal y verdadero como aquí Lotario le pide? No lo sé yo, por cierto…”

Por fin, se ponen a pasear por un prado y comienza un diálogo en el que las razones de cada amigo son parrafadas de páginas enteras. Anselmo propone a su amigo un disparate: que corteje a su esposa Camila nada más que para probarla, para “acrisolarla”, valdrá más después de la prueba, qué vale ser buena si no te dan la oportunidad de ser mala.

Como Pedro nos ha pedido, no vamos a juzgarle con parámetros actuales, no vamos a acusar a Cervantes de ningunear a la mujer.Y si alguien de religión islámica lee este capítulo…
En este capítulo Camila resiste; pero “irremediablemente la hermosura y la bondad de Camila, juntamente con la ocasión que el ignorante marido le había puesto en las manos, dieron con la lealtad de Lotario en tierra.”. Tres son multitud, el trío comienza a fallar por un lado. Nos quedamos pendientes del billete que Camila escribe a su marido, sintiéndose incapaz de resistir sola el acoso de Lotario.

El lector, desconcertado por el cambio de tono en el narrador, pudo haber tomado la decisión de saltarse los capítulos del curioso, yo no lo hice, no me acuerdo si tuve la tentación. Pero ya comenté, la primera vez que paseé por la acequia, que me salté en tres ocasiones la historia del cautivo cuya lectura nos aguarda. A la cuarta pude con el relato morisco y pude decir “he leído todo el Quijote”.

Lo que me ha costado, Pedro, pasar por alto eso de “que su esposa Camila no tenía otro gusto ni otra voluntad que la que él quería que tuviese”, lo del vidrio, el armiño, el diamante, etc. Pero es que pertenezco a una generación de mujeres que todavía fue educada con separación de sexos y hay cosas que molestan, por muy literarias y de otra época que sean.

Un abrazo para ti y para todos los paseantes:

María Ángeles Merino


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